
Franco Lama Procuradores
Franco Lama Procuradores fue fundado en 1994 en Sevilla por Francisco Franco Lama, colegiado nº 328 del Ilustre Colegio de Procuradores de Sevilla y licenciado en Derecho por la Universidad de Sevilla. Tras más de 30 años representando a ciudadanos y empresas ante los Tribunales, este despacho se ha consolidado como una referencia en la representación procesal sevillana, ofreciendo un servicio especializado en todos los partidos judiciales de la provincia de Sevilla. El despacho se distingue por su compromiso con la eficiencia, cercanía y atención personalizada a cada cliente, garantizando una gestión ágil y eficaz en todos los procedimientos judiciales.
Nuestra misión es no solo cumplir con las tareas tradicionales de la procura, sino también aportar un valor añadido a través del asesoramiento procesal, utilizando las últimas tecnologías para optimizar la tramitación de expedientes y adaptándonos a las necesidades de nuestros representados. Prueba de ello es que hemos gestionado más de 20.000 expedientes de cerca de 10.000 clientes diferentes.

Francisco Franco Lama
«Casado y padre de dos hijos. Nací en un pueblo de Sevilla y me licencié en Derecho por la Universidad de Sevilla. Tras realizar diversas pasantías en despachos de abogados, pronto descubrí que mi vocación profesional quedaría para siempre vinculada a la procura. En 1994 me colegié como procurador de los tribunales, con el número 328 del Ilustre Colegio de Procuradores de Sevilla, y ese mismo año fundé Franco Lama Procuradores, despacho que dirijo desde entonces. A lo largo de más de 30 años de trayectoria, he representado a miles de particulares, empresas y despachos de abogados que han confiado en nosotros la gestión y el seguimiento de sus asuntos judiciales».
«La vida del Derecho no ha sido la lógica, sino la experiencia»
Oliver W. Holmes
NUESTRO MANIFIESTO
«La procura exige mucho más que conocer los plazos y dominar los procedimientos. Exige criterio, anticipación, discreción y una forma de trabajar en la que cada detalle importa. Este manifiesto reúne los principios que inspiran nuestro despacho y nuestra manera de entender la profesión: con rigor, serenidad y la convicción de que la excelencia se construye cada día»
La excelencia no se improvisa: se prepara.
Cada plazo cumplido es una promesa respetada.
El prestigio se construye en silencio, asunto a asunto.
Anticiparse es la forma más elevada de estar preparado.
El detalle no es accesorio: es lo que distingue un trabajo correcto de uno excelente.
La serenidad permite ver lo que la urgencia oculta.
La discreción también forma parte de la excelencia.
La experiencia aporta seguridad, pero el método garantiza resultados.
La precisión es una forma de respeto hacia el cliente.
El verdadero rigor se demuestra cuando nadie está mirando.
La confianza tarda años en construirse y apenas un instante en perderse.
Trabajar con criterio es saber qué hacer; trabajar con excelencia es saber también cuándo hacerlo.
La profesionalidad se reconoce en la forma de resolver lo imprevisto.
Nuestro estándar no es cumplir, sino hacerlo mejor.
El conocimiento habla, pero la sabiduría escucha.